El Papa León XIV en una de sus lecturas durante la celebración de la Santa misa en Cibeles, nos dice:

Jesús no se queda encerrado en el templo, sale por nuestras calles, está con nosotros.

Es el Dios cercano que camina con el pueblo.

Luz para las familias, esperanza para los enfermos, paz para quien lo busca.

Cristo que camina por las calles, es el Dios que camina con quien más lo necesita.

Sale a llamarnos a la calle, nos llama a la conversión, a cambiar la mirada y que seamos constructores de un mundo nuevo.

Las palabras del Papa León XIV encuentran una profunda sintonía con el testimonio de San Juan de Dios. Ambos invitan a mirar al ser humano con compasión, a defender la dignidad de los más vulnerables y a construir una sociedad basada en la fraternidad y el servicio.

En un tiempo que necesita referentes de humanidad, el mensaje del nuevo Papa y el ejemplo del santo hospitalario convergen en una misma llamada: hace de la misericordia una forma de vida. La auténtica renovación de la iglesia y de la sociedad comienza allí donde alguien decide acercarse al que sufre y ofrecerle no sólo ayuda material, sino también esperanza y amor.

A nivel personal, la visita del Papa León XIV a Madrid será recordada por muchos como un acontecimiento histórico para la iglesia y para la ciudad. Para quienes tuvimos la oportunidad de colaborar como voluntarios, también permanecerá como una experiencia de aprendizaje, compromiso y encuentro. Me llevo el privilegio de haber podido contribuir, aunque fuera modestamente, a que personas con discapacidad auditiva y visual pudieron participar plenamente en una jornada tan significativa. Pero, sobre todo, me llevo el recuerdo de la hospitalidad recibida, del trabajo compartido y del testimonio de servicio ofrecido por tantas personas.

En tiempos en los que con frecuencia se habla de divisiones y dificultades, experiencias como esta demuestran que la colaboración, la inclusión y la entrega desinteresada siguen siendo capaces de construir espacios de auténtica fraternidad. Y precisamente esa fraternidad fue, sin duda, uno de los mensajes más visibles que dejó aquella inolvidable jornada en la Plaza de Cibeles.

Nuestro compañero José Manuel Alvarez Mañogil -Maño- participó como voluntario en la organización del Viaje Apostólico que Su Santidad el Papa León XIV realizó a Madrid durante este mes de Junio.